EL AMOR BAJO SOSPECHA? LOS SOSPECHOSOS SON OTROS
Creo que no es menor ante la aproximación de un fenómeno o una realidad el cómo lo hacemos. De acuerdo a los parámetros con los cuales estudiamos, las herramientas utilizadas y el conocimiento previo a un aproximación racional, es cómo finalmente se genera más conocimiento y con ello un mayor y mejor desarrollo de la vida personal y comunitaria del género humano. El conocimiento por el conocimiento, podría no ser más que una forma de aumentar el ego y con ello muchos vicios más que nos han llevado a ser la sociedad que somos.
Quiero partir hablando de esto porque pienso que una estructura de pensamiento recibe su validez por sí misma, por su lógica, y por la pulcritud de sus deducciones o consecuencias sociales del pensamiento.
Sí bien vivimos en un contexto global marcado de forma atroz por un encarnizado modelo económico que le ha arrebatado la mayor parte de los valores y principios de compasión y humanidad a la sociedad, hemos de convenir que este modelo por sí mismo ha arrasado con sinfín de estructuras buenas por sí mismas desde su origen, como la familia y el matrimonio.
Si como sociedad consensuamos que el deporte y la vida saludable hacen bien, sabemos que el modelo neo liberal usará de eso para aprovechamiento económico de quien lo desee, de unos pocos grupos de poder. No es culpa del deporte, no es culpa de la vida sana, no son estos dos conceptos los perpetuadores de el modelo económico que nos comprime. Este modelo perverso ha sido creado y devenido de esa forma, aprovechará cualquier circunstancia digna ser replicada para sacar un provecho. Así pasó históricamente con el amor, la familia, el matrimonio, los hijos, y no es de una lógica pulcra y honesta querer achacar a estos modelos sociales la perversión que finalmente concretan tanto las tiendas, como los diarios y medios de comunicación. La tarjeta falabella novios, los descuentos en viajes para dos personas, y las cientos de oficinas de abogados produciendo divorcios, no son culpa ni de la relación matrimonial, ni de la familia nuclear, ni de su estructura, ni del ideal de sociedad al que apuntan. El neo liberalismo pudo haber hecho eso con cualquier forma social que le hubiese sido a propósito para su objetivo. El deporte y la vida sana no son incorrectos, inadecuados o poco deseables por si mismos.
Me llama la atención la condena explícita que se realiza en el texto a la forma dual de pensar, pues demuestra que no se ha entendido dicha forma de pensamiento, o que se le ha querido presentar deliberadamente de una forma inadecuada. Un dualismo filosófico sano no es la caricatura de los polos opuestos, sino que hace alusión más bien a cuanto nos acercamos o alejamos más o menos a un concepto, y esto no tiene que ver necesariamente con una especie de dualismo cartesiano aplicado al binomio macho/hembra. Se intenta establecer de manera artificiosa una pugna entre dos realidades que son diferentes, complementarias y en ningún caso opuestas. No es una de ellas buena y la otra mala, y mucho menos esa idea nace de un modelo (el patriarcal) que se acomoda de la mejor forma a la economía imperante.
A la verdad nos podemos aproximar de varias formas, desde varias fuentes y utilizando varios métodos, como menciona la autora, sí debe haber un enriquecimiento en cuanto a los modos de conocer, y al número y tipo de ciencias, lo importante es que esos modos sean minimamente adecuados a la razón humana y al sentido común que nos lleve a un bien común honesto. La aproximación a la verdad no es dual, no es una línea que nos lleva a la verdad o a la mentira, y tampoco ha sido así la forma de pensar de occidente, sino una mera caricatura del pensamiento más clásico, el cual se ha querido desacreditar para instalar el falso concepto de que la verdad no existe y no es única.
Las consecuencias sociales nefastas producto de la mala utilización del modelo familiar no tiene que ver con un error en el concepto o estructura de lo que se ha consensuado como familia, sino de una distorsión perversa e inmoral que no tan solo radica en un modelo político sino en las conciencias y en la razón humana. Con mayor razón cuando hablamos del amor, del cual me cuesta creer que existan varios tipos, entre ellos el amor romántico, sino en un único valor y o sentimiento que se entrega y recibe de distinta forma de acuerdo al entorno social que me toque desarrollar. Del mismo modo, las diferentes formas de afecto o amor que puedan existir más allá del supuestamente hegemónico modelo heterosexual, que han sido llevadas y practicadas por personas tan heridas, humilladas y denostadas a lo largo de la historia, no da cuenta necesariamente de un error o una estrechez del como se concibe el amor entre un hombre y una mujer, sino de la violencia, el egoísmo y la intolerancia que reside en el corazón del ser humano, de quienes no puedan dialogar de forma sensata y racional respecto al cómo amamos.
El sábado en la mañana vi un programa de televisión de bodas. No lo vi entero, solo me fije, que los que se casaban eran dos mujeres. No se si eso es parte del mito del príncipe azul precisamente. Lo que si me quedo claro, es que da lo mismo los modelos culturales y sociales que deseemos construir, el modelo económico que nos envuelve, se querrá aprovechar de cada una de nuestras construcciones y ocurrencias para sacar un beneficio. Así piensa el ser humano al parecer

En mi opinión, la tesis de Coral Herrera hace referencia a la historicidad del concepto de amor romántico y a como este se articula con una serie de otros productos culturales en una estructura de dominación. Lógicamente, cada época histórica nace de las contradicciones de su predecesora y a la vez constituye el material sobre el cuál -no sin conflicto y movida por éste- se levantará su sucesora.
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